Y es que lo tengo que decir, no es la primera vez (ni será la última) que me embarco en algo parecido. Aunque la mayoría de las veces han sido proyectos personales, sin un carácter definido o incluso anónimos que sólo eran rincones donde dejar constancia de mi creatividad pasando totalmente desapercibido.
Hace unas semanas quemé por error mi disco duro. No es catastrófico porque sé que se puede recuperar, pero por otro lado me hizo pensar en todas las cosas que estaba perdiendo. Y no eran demasiadas. Pero hace algo más de tiempo, mi blog personal desapareció, y por mi dejadez perdí toda mi presencia, todas mis historias y relatos que había escrito a lo largo de más de diez años. Algo que siempre podía releer y volver a encontrarme con mí mismo más joven, para recordar lo sencilla que era la vida entonces. Eso sí que me molestó. Y aunque seguro que hay maneras de recuperarlo, que ahora mismo desconozco, no puedo dejar de sentirme frustrado, ya que siempre ha sido una gran parte de mí escribir para nadie, pensando que en alguien lo leería y se le plantaría una sonrisa, o una duda, o descubriría un interés que desconocía.
Mi interés con este blog es, y espero que sea, un rincón personal pero también una página donde verter toda mi experiencia, en caso de que a algún compañero le pueda servir. Porque dejar la música es duro, y cuando te enfrentas a ese salto después de tantos años dedicándote a una cosa, el vértigo que se siente es intenso, marea y puede provocar alguna náusea.
Así que me doy la bienvenida. Me prometo hacer backups para no perder nada y para poder volver al futuro y ver lo fácil que me iba la vida ahora.

Deja un comentario