La gestión de la frustración

te lo cuento porque

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Los músicos profesionales están acostumbrados a gestionar su frustración de manera diaria y constante, pues es normal que tengas problemas con un pasaje determinado, o una nota que no suena como quieres, un registro que te gustaría mejorar pero que, según el día cambian las sensaciones que tienes. Incluso frustraciones con otros compañeros, ya sea a nivel personal -como en cualquier otro trabajo, no todos nos tenemos que caer bien- o a nivel artístico -totalmente subjetivo y por lo tanto una gran fuente de frustraciones individuales y colectivas-.

Dicho esto, algo en lo que no nos tenemos que preocupar hasta que nos pasa es la frustración de encontrar un trabajo «normal». Y es sobre esto de lo que quería hablar hoy, contar también mi experiencia personal y aportar, si es posible, alguna solución a un tema tan complejo.

Expectativas

Muchas veces nos encontramos en la situación de que al encontrar trabajo no sabemos muy bien dónde podemos aplicar. Por nuestra profesión, el nivel de exigencia y de preparación, nos vemos a nosotros mismos como profesionales experimentados, pero fuera del mundo de la música carecemos de experiencia. Además, las empresas no suelen valorar las habilidades de un sector como el nuestro, debido a que no está muy bien considerado social y laboralmente.

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El primer error que se comete -y que yo he cometido- es el de rebajar las expectativas, o en definitiva, el no valorarnos adecuadamente. Es cierto que el reciclaje conlleva un nivel de compromiso alto, ya que hay que explicar con detalle cuáles son nuestras habilidades adquiridas. Por ejemplo, los músicos que toquen en orquesta sinfónica y sean jefes de su sección (lo que se suele denominar «solistas») son auténticos expertos en la gestión de un equipo humano. Imaginemos a un concertino, que no sólo tiene que estar pendiente de su cuerda de violines primeros (que pueden llegar a ser más de 20 personas) sino también de toda la sección de cuerdas en general, ya que van a ser el resto de músicos el que le busquen demandando un liderazgo. Para ello se requieren habilidades que traducidas a otros sectores son importantísimas, como la comunicación, la escucha activa, negociación, empatía…

En definitiva, este es un trabajo que tenemos que llevar a cabo si queremos cambiar de profesión. Analizar qué funciones teníamos como músicos y buscar e identificar las habilidades blandas (soft skills) que pudieran ser relevantes para un nuevo enfoque laboral.

Manejo digital

Y es que el mundo de la música es de los más antiguos y analógicos que existen y uno de los últimos en abrazar las nuevas tecnologías y formas de comunicación que tenemos ahora. Muchos de mis compañeros no saben lo que es Linkedin, o un blog, o Youtube, mientras que el manejo de todas estas herramientas -sin ni si quiera ser un experto- pueden hacer tu búsqueda de trabajo mucho más sencilla y, sobre todo, atractiva para las empresas.

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Lo primero de todo es construir una presencia digital que sea diferenciadora. Ya somos músicos, que es algo bastante raro, así que hay que aprovechar ese potencial y traducirlo en palabras o imágenes. Una marca personal puede ser simplemente una paleta de colores con los que nos sintamos identificados, pero hoy en día por poco dinero (o gratis si te apetece trastear con programas de edición de imágenes) puedes tener un logotipo, un nombre diferenciador al que dar personalidad a tu página web, blog o canal de Youtube que te permita darte a conocer.

Como ejemplo, la mayoría de los perfiles de Linkedin de mis compañeros simplemente pone su puesto de trabajo con una foto de perfil anticuada. Eso es porque en el mundo de la música todo es demasiado estático, los puestos de trabajo son funcionariados y no hay una costumbre de innovar para destacar porque no es necesario. Y todo esto está muy bien si te quieres mantener así pero, si quieres cambiar de sector, tienes que prestar mucha atención a todos estos detalles.

Enfoque y personalización

Una de las cosas más difíciles y que a mí personalmente más me han costado es focalizar los sectores o los puestos de trabajo que me gustaría realizar. Porque como artistas, también tenemos otros intereses muy diversos y muchas veces es muy difícil dejar de un lado cosas que, a priori, nos resulta interesantes. Lo más lógico es, si no se puede ser intérprete, buscar trabajos como profesor. Si tampoco se quiere ser profesor -como es mi caso-, la cosa se complica y nos asusta vernos fuera del mundo musical, por lo que tendemos a buscar puestos de trabajo relacionados con la música.

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Lo que a mí me está sirviendo es buscar y determinar cuáles son mis puntos fuertes, en qué habilidades destaco, y de ahí centrarme en puestos de trabajo que se requieran esas habilidades. Por ejemplo, ¿eres bueno a la hora de hablar en público? Quizá te interesen puestos de comercial. Cuando eras músico, ¿te apasionaba el análisis histórico, formal y armónico de las obras que interpretabas? Busca en análisis de datos, gestión de bases de datos. Fuera de la música hay muchas opciones válidas y muy interesantes para otras empresas que deberían aprovecharse de esta oportunidad.

Una vez tienes esto más claro, adapta tu currículum al puesto que te gusta, y sobre todo, busca a la persona que publica el puesto -o al responsable de Recursos Humanos de la empresa que te interesa- y mándale una carta de presentación junto a tu aplicación. En ella es importante explicar tu perfil, hacer paralelismos con tu experiencia musical que sean relevantes para el puesto (trabajo en equipo, trabajo bajo presión, autocrítica, gestión del tiempo…). Piensa que un perfil de músico puede ser algo muy poco interesante para una empresa, pero que si logras llamar la atención del reclutador, tu perfil va a destacar por encima del resto porque serás «el músico».

«Todos van en contra de mí»

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Algo con lo que yo he tenido que luchar durante los primeros meses de búsqueda activa de trabajo. Después de cientos de solicitudes, no recibía ni respuestas y las que recibía siempre eran negativas. Tenía un currículum perfecto, que había sido revisado por varios reclutadores, y no entendía por qué no me daban la oportunidad de una entrevista personal. Estaba tan frustrado que pensaba que la culpa no era mía. Y hay parte de razón en esto, ya que estamos en 2020, hay circunstancias que se escapan a mi control. Pero se me olvidaba que podía mejorar las que sí estaban a mi control. Así que, una gran ayuda para superar mi frustración fue buscar ayuda psicológica, ayuda en amigos y familiares, buscar los puntos buenos de mi personalidad e intentar explotarlos. Sé que es un paso difícil, pero en unos pocos meses he visto mi tendencia laboral dar un cambio significativo, en el que ahora genero interés, en el que ahora las empresas ya me proponen entrevistas. Y en el mundo en el que estamos viviendo, esto ya es un gran paso.

Formación gratuita

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Por último, aunque obvio creo que es importante hablar de esto porque por la cantidad de recursos que hay online, contenidos, tu nivel de crecimiento tiene una proyección y un potencial único. Y es que como músicos nunca dejamos de estudiar ni de aprender. Tenemos que usar esta fuerza que la profesión nos exige para buscar otros intereses y profundizar en ellos. De manera gratuita puedes empezar a hacer cursos sobre temas muy valorados a la hora de realizar un trabajo, como el manejo de Excel, márketing digital, metodologías con base Agile…

Y si eres capaz de invertir, entonces las posibilidades son infinitas. Hoy en día se puede aprender prácticamente de todo online y es una de las bases del reciclaje. También tienes que tener en cuenta que en muchas empresas te van a formar, que lo único que necesitarás es tener unas nociones básicas para no desaprovechar el periodo de formación.


En definitiva, si estás en una situación como la mía, buscando trabajo fuera de la música, espero que estos pequeños consejos te puedan ayudar. Yo prometo que a mí me están sirviendo, no sólo a buscar más oportunidades, sino a combatir la frustración que genera esta situación de incertidumbre.

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