Es algo que no echo de menos de ser músico. Y me quiero explicar porque en realidad, en mis últimos años de carrera, aprendí a disfrutar de mi estudio diario, aprendí a habituarme a esa rutina pero manteniendo las ganas y la motivación que yo entiendo como necesarias para realizar una práctica diaria que dura toda la carrera.

Los músicos que trabajan en una orquesta sinfónica saben que no es sólo llegar a ganar una plaza, sino que hay que mantenerse en ella. Y mantenerse, estar siempre en tu mejor nivel para poder abordar cualquier obra es una tarea que se podría decir esclava. Es por eso que muchos entendidos comparan a los músicos con deportistas de élite. De hecho, muchos músicos planean sus vacaciones en función de los días que se pueden permitir la ausencia de estudio, y planean su vuelta al trabajo con tiempo para que puedan ponerse otra vez a la altura. En muchas ocasiones verás muchos de ellos volviendo un par de semanas antes de sus vacaciones para empezar con el estudio post vacacional.
Y aunque en realidad sea más una práctica que un estudio, pocos músicos españoles te dirán que practican a diario. Mientras que en otros idiomas se practica, en España nos hemos quedado con la connotación negativa que adquirimos de estudiar en la escuela, que a la mayoría de nosotros no nos gustaba, para referirnos a la práctica diaria del instrumento. Creo que esto es debido a que en España enseñan mal a estudiar -o practicar-. Siempre hay excepciones pero, yo aprendí a sacarle el máximo partido a mi estudio diario ya bien metido en mi carrera profesional y en mi etapa viviendo en Alemania.
También hay que tener en cuenta que el estudio diario varía según el instrumento que se toque, siendo los vientos metales los que menos tiempo precisan para su mantenimiento. A nivel profesional, una práctica diaria de un par de horas puede ser más que suficiente para mantener el nivel requerido de una orquesta profesional -si bien esta cifra varía mucho según la persona, la resistencia que tenga, las metas que quiera alcanzar, el proyecto semanal concreto, etc…-

Como se puede adivinar de esta práctica diaria, que aprendemos ya muy de pequeños, los músicos que consiguen llegar a un nivel profesional tienen una capacidad casi innata a la organización y a la constancia muy desarrollada. Habilidades muy importantes para cualquier trabajo en cualquier otro sector. Pero además, pasado cierto nivel, un músico se convierte en su propio profesor. Llega un momento en el que te puedes evaluar a ti mismo, puedes ponerte objetivos, te puedes analizar. Aunque también suele ser el talón de Aquiles de muchos, ya que la tendencia suele ser a exagerar las demandas, muchas veces llegando a ser no muy realistas. Pero con la mesura correcta, se convierte también en la mejor herramienta para ir avanzando en los estudios, ir avanzando en la técnica personal y mejorando el nivel.
Es muy cierto que no echo de menos tener que pensar a diario cuántas horas tengo que reservar para mi instrumento. Pero también es muy cierto que agradezco enormemente haber adquirido todas estas habilidades que ahora puedo aplicar en mi día a día, sin pelear necesariamente con un instrumento tan caprichoso como la trompa.

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